En esta entrevista exclusiva, Gustavo Trías, presidente de la Asociación Argentina de Compañías de Seguros (AACS), analiza los principales desafíos que enfrenta la industria: el infraseguro de las PyMEs, el crecimiento del riesgo cibernético, la litigiosidad que presiona sobre primas y coberturas, el impacto cada vez mayor de las catástrofes climáticas y el rol irremplazable del Productor Asesor frente a riesgos cada vez más complejos.
El seguro es, por definición, un negocio de anticipación: se contrata para evitar que un riesgo futuro se transforme en una catástrofe económica. Sin embargo, en Argentina esa lógica enfrenta obstáculos estructurales, desde empresas que subestiman el impacto que un siniestro puede tener sobre sus activos hasta un sistema judicial que demora más de cinco años en resolver determinados reclamos, con altos costos tanto para los damnificados como para las aseguradoras.
Para conocer cómo la industria está enfrentando estos desafíos y cuáles serán los principales ejes del negocio en los próximos años, dialogamos con Gustavo Trías, presidente de la Asociación Argentina de Compañías de Seguros (AACS).
El seguro es invisible cuando funciona bien, pero cuando falta aparecen las consecuencias negativas de la falta de prevención. ¿Por qué las empresas argentinas siguen infraasegurando sus activos productivos?
El infraseguro responde, en gran medida, a la inflación, a la actualización insuficiente de las sumas aseguradas y a una percepción equivocada del seguro como un gasto, en lugar de considerarlo una herramienta esencial para garantizar la continuidad del negocio.
Muchas empresas actualizan sus pólizas con menor frecuencia que el valor real de reposición de sus edificios, instalaciones, maquinarias o mercaderías. El problema aparece cuando ocurre el siniestro: la cobertura contratada puede resultar insuficiente para reconstruir o reponer la capacidad productiva.
El desafío de la industria es acompañar a las empresas para identificar correctamente su exposición al riesgo, revisar periódicamente los valores asegurados y diseñar coberturas vinculadas con el costo real de reposición, y no solamente con valores contables o históricos.
«La responsabilidad de la industria no consiste únicamente en indemnizar, sino también en prevenir»
El mercado asegurador argentino cuenta con compañías de elevada capacidad técnica y financiera para ofrecer niveles de cobertura acordes con las necesidades de cada empresa. Asimismo, debemos profundizar el trabajo en materia de prevención y generar espacios de intercambio que permitan identificar tempranamente nuevos riesgos y desarrollar coberturas que acompañen la evolución de la actividad económica.
Una PyME sin seguro que sufre un incendio puede cerrar en semanas. ¿Qué tan frecuente es ese escenario en Argentina y qué responsabilidad tiene la industria en prevenirlo?
No existe una estadística nacional consolidada que permita determinar cuántas PyMEs cierran cada año como consecuencia directa de un incendio sin cobertura suficiente. Sin embargo, el riesgo es absolutamente real: una empresa que pierde sus instalaciones, mercadería o equipamiento y no dispone de respaldo financiero puede quedar imposibilitada de retomar su actividad.
La responsabilidad de la industria no consiste únicamente en indemnizar, sino también en prevenir. Las aseguradoras y los Productores Asesores deben colaborar en la evaluación de las instalaciones eléctricas, los sistemas contra incendio, el almacenamiento de materiales, los planes de continuidad operativa y la suficiencia de las sumas aseguradas.
“Una póliza técnicamente adecuada, pero difícil de comprender o contratar, termina dejando riesgos sin protección”
También debemos desarrollar productos más simples, flexibles y accesibles, porque una póliza técnicamente adecuada, pero difícil de comprender o contratar, termina dejando riesgos sin protección.
En ese sentido, desde la AACS hemos trabajado junto con la Superintendencia de Seguros de la Nación para avanzar hacia un régimen más ágil de aprobación de productos, basado en sistemas de depósito y uso, que permita responder con mayor rapidez a las nuevas necesidades de los asegurados.
La ciberseguridad es un riesgo creciente para las empresas argentinas. ¿Qué impacto puede tener sobre el mercado asegurador en los próximos dos años?
El riesgo cibernético probablemente sea uno de los segmentos de mayor crecimiento del mercado asegurador. La acelerada evolución tecnológica y la creciente dependencia digital de los procesos productivos están generando un nuevo universo de riesgos cuyo verdadero alcance aún estamos aprendiendo a dimensionar.
Desde esta perspectiva, el seguro cibernético representa una enorme oportunidad, pero también un desafío técnico muy importante. A nivel mundial todavía se están desarrollando modelos adecuados de prevención, suscripción y cobertura. Por eso será fundamental avanzar con prudencia, ya que errores generalizados de suscripción podrían comprometer la solvencia de las entidades.
«Las víctimas deben esperar, en promedio, 66 meses para obtener una resolución judicial y finalmente reciben menos del 50% de los montos que las aseguradoras desembolsan en cada juicio»
Las coberturas evolucionarán desde una simple protección financiera hacia soluciones integrales que contemplen la interrupción del negocio, la recuperación de sistemas, la responsabilidad por datos personales, el fraude, la ciberextorsión, la asistencia técnica y la gestión de crisis.
Existe, además, otro desafío: el propio mercado asegurador constituye un objetivo potencial de los ciberataques debido al creciente nivel de interconexión entre las entidades. Por ello, resulta fundamental avanzar en estándares comunes de ciberseguridad y en políticas públicas que fortalezcan la resiliencia del sector.
En ese sentido, la AACS y ADIRA han presentado ante la SSN una propuesta tendiente a desarrollar lineamientos de buenas prácticas para la gestión del riesgo cibernético.
La litigiosidad judicial es otro desafío central para el sector. ¿Cómo puede condicionar la actividad aseguradora en los próximos años? ¿Qué pueden hacer las aseguradoras al respecto?
La litigiosidad condiciona seriamente la previsibilidad del negocio asegurador. Cuando los procesos judiciales se extienden durante años, las indemnizaciones se actualizan bajo criterios cambiantes y los costos judiciales superan ampliamente las previsiones originales, resulta mucho más difícil calcular adecuadamente las primas y constituir reservas suficientes.
El resultado es una mayor incertidumbre técnica, que termina impactando sobre el costo del seguro y la disponibilidad de determinadas coberturas.
«El Productor Asesor aporta un valor diferencial irremplazable: conoce a su cliente, comprende su actividad, identifica riesgos, explica coberturas y exclusiones, acompaña durante el siniestro y revisa permanentemente la adecuación de la protección contratada»
Las aseguradoras deben seguir mejorando la gestión temprana de los reclamos, promover acuerdos razonables, profesionalizar el tratamiento de la información y fortalecer la lucha contra el fraude. Sin embargo, la solución no puede depender exclusivamente del mercado.
Resulta imprescindible avanzar en reformas procesales que reduzcan significativamente los tiempos judiciales, promuevan la oralidad, mejoren los mecanismos periciales y otorguen mayor previsibilidad a la actualización de las indemnizaciones.
En ese sentido, desde la AACS hemos elaborado un proyecto de ley destinado a reducir sustancialmente la duración de los procesos judiciales derivados de accidentes de tránsito. El objetivo es que no superen un año hasta el dictado de la sentencia.
Hoy las víctimas deben esperar, en promedio, 66 meses para obtener una resolución judicial y finalmente reciben menos del 50% de los montos que las aseguradoras terminan desembolsando en cada juicio. Un sistema más ágil beneficia tanto a las víctimas como al conjunto de la sociedad.
Las catástrofes climáticas son cada vez más frecuentes. ¿Qué rol va a jugar este riesgo para el mercado asegurador en el futuro?
El riesgo climático ocupará un lugar cada vez más relevante dentro del mercado asegurador. Las inundaciones, las tormentas severas, las sequías, las olas de calor y otros fenómenos extremos son cada vez más frecuentes e intensos, y afectan tanto a las personas como a las empresas y a la infraestructura productiva.
El gran desafío será mantener la asegurabilidad de estos riesgos y, al mismo tiempo, fortalecer las políticas de prevención.
Esto exigirá mejores modelos de acumulación de riesgos, un uso más intensivo de información geoespacial, la revisión permanente de tarifas, infraestructura más resiliente y el desarrollo de nuevas herramientas, como los seguros paramétricos.
También requerirá una articulación mucho más estrecha entre el Estado, las aseguradoras, los municipios y el sector privado. El seguro puede absorber parte del impacto económico de estos eventos, pero nunca podrá reemplazar las inversiones necesarias en prevención, planificación urbana y adaptación al cambio climático.
En un mercado donde avanza la digitalización y aparecen canales directos de venta, ¿cuál es el valor diferencial del Productor Asesor que ninguna plataforma puede reemplazar?
La tecnología puede comparar precios, emitir pólizas y automatizar procesos, pero difícilmente pueda interpretar toda la complejidad del riesgo de cada cliente.
El Productor Asesor aporta un valor diferencial irremplazable: conoce a su cliente, comprende su actividad, identifica riesgos, explica coberturas y exclusiones, acompaña durante el siniestro y revisa permanentemente la adecuación de la protección contratada.
Su importancia será aún mayor a medida que los riesgos se vuelvan más complejos. Las empresas ya no necesitan limitarse a contratar una póliza: necesitan comprender qué riesgos enfrentan, cuáles pueden asumir y cuáles deben transferir al mercado asegurador.
«Quien evolucione hacia un verdadero asesor integral de riesgos seguirá siendo un actor indispensable»
El productor que se limite únicamente a intermediar una venta probablemente enfrente mayores desafíos frente a los canales digitales. En cambio, quien evolucione hacia un verdadero asesor integral de riesgos seguirá siendo un actor indispensable.
La tecnología transformará la comercialización de seguros, pero difícilmente pueda reemplazar el criterio profesional, la experiencia y el acompañamiento personalizado que brinda un Productor Asesor.