En el Día del Productor Asesor de Seguros, Agustina Decarre, presidente de FAPASA y COPAPROSE, reflexiona sobre el valor de una profesión atravesada por la cercanía, la confianza y el compromiso. Una mirada sobre el rol del PAS antes, durante y después del siniestro, y sobre la importancia de sostener la presencia humana en tiempos de creciente digitalización.
Por Agustina Decarre, presidente de FAPASA y COPAPROSE.-
Cada 28 de septiembre celebramos el Día del Productor Asesor de Seguros. Es una fecha que nos invita a mirar nuestra tarea y a reconocer, con orgullo, lo que somos: mujeres y hombres que, en cada rincón del país, trabajamos con responsabilidad y compromiso.
Nuestro compromiso está con la gente, con el trabajo cotidiano y con hacer las cosas bien. Está en las buenas prácticas, en generar trabajo y en representar a compañías serias, que cumplen con sus compromisos y con los contratos de seguro.
Nuestra labor consiste en ayudar a proteger los riesgos y acompañar a familias y empresas para que cuiden lo que más importa: sus bienes, su vida, su salud; aquello que tanto esfuerzo les costó conseguir y aquello que desean resguardar para sus hijos y para el futuro.
Cuando pienso en nuestra profesión, pienso en protección, prevención y ahorro. Pienso en trabajar hoy para construir un mañana mejor y dejar una huella positiva en nuestra sociedad, en nuestras familias y en las próximas generaciones.
Quienes somos Productores Asesores sabemos que nuestro trabajo no termina al contratar una póliza. También somos ese refugio de confianza al que las personas recurren cuando algo les preocupa, cuando planifican su futuro y, sobre todo, cuando ocurre aquello que nadie desea: un siniestro.
Hay pérdidas que no se pueden reemplazar. Ningún seguro puede devolver una vida. Pero, cuando sucede lo inesperado, una cobertura adecuada puede ayudar a aliviar sus consecuencias y abrir un camino para recuperarse. Y nosotros podemos estar ahí: para acompañar, orientar y hacer más liviano ese momento.
En tiempos de inteligencia artificial, digitalización y contactos cada vez más impersonales, nuestra presencia humana se vuelve todavía más necesaria. Estar cerca, escuchar y actuar con empatía son parte esencial de nuestra tarea.
En este día recibimos saludos de colegas, compañías y personas con quienes compartimos el trabajo. Pero hay un saludo que nos llega de una manera especial: el de un cliente, un asegurado, alguien a quien ayudamos a cuidar lo que más le importa. Ese mensaje nos recuerda que nos conoce, que sabe que estamos presentes y que nosotros también conocemos aquello que quiere proteger.
Ese reconocimiento nos honra y nos compromete. Nos impulsa a ser cada día más profesionales y a representar mejor lo más valioso del seguro: su misión social y económica y su aporte a la vida de las personas y al desarrollo de la sociedad.
A todas y todos los colegas, con mucho orgullo de ser Productores Asesores de Seguros: ¡feliz día!
